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Para cualquier empresa que gestione una flota de camiones, furgonetas o vehículos de empresa, las multas por exceso de velocidad representan una preocupación importante. Según la Comisión Europea, la velocidad es un factor determinante en alrededor del 30% de los accidentes de tráfico mortales. Además, en 2024, 19.940 personas perdieron la vida en accidentes de carretera en la Unión Europea.
Estas cifras deberían preocupar tanto a las empresas como a los conductores. Pero, más allá de la seguridad vial, ¿cuáles son las consecuencias del exceso de velocidad de los empleados? ¿Y quién es responsable de pagar las multas cuando se conduce un vehículo de empresa?
La velocidad es uno de los factores más relevantes en la seguridad vial. Según la Comisión Europea, un aumento del 1% en la velocidad media provoca aproximadamente un incremento del 2% en los accidentes con lesiones. El riesgo es todavía mayor cuando se trata de accidentes graves o mortales.
Los accidentes pueden ocasionar daños irreparables en los vehículos de la flota, elevados costes de reparación y remolque y, en los casos más graves, lesiones graves o incluso la pérdida de vidas humanas.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, los conductores se enfrentan a consecuencias legales antes de llegar a este escenario. Aunque las normativas varían entre países, las sanciones más habituales incluyen:


En la mayoría de los casos, la responsabilidad de una infracción por exceso de velocidad recae sobre el conductor del vehículo. La cuantía de la sanción dependerá de factores como la velocidad registrada, el tipo de vía o el historial de infracciones del conductor. Aunque las normas varían entre países europeos, las consecuencias suelen incluir una o varias de las siguientes medidas:
Multas económicas: el importe de las multas varía mucho según el país. Además, gracias a la normativa europea sobre intercambio de información entre Estados miembros, las infracciones cometidas en otro país de la UE pueden ser notificadas al conductor en su país de residencia. Algunos países, como Suiza, Finlandia y Noruega, calculan las multas como un porcentaje de los ingresos del conductor. En un caso, un directivo finlandés recibió una multa de más de 100.000 € por exceso de velocidad bajo este sistema.
Puntos en el carné de conducir: en España, las infracciones por exceso de velocidad pueden conllevar multas económicas de entre 100 € y 600 €, además de la pérdida de 2 a 6 puntos del permiso de conducir, dependiendo de la gravedad de la infracción. La pérdida de puntos puede afectar al historial del conductor y repercutir en los costes de seguro de la empresa. Además, la velocidad sigue siendo uno de los principales factores de riesgo en carretera: según datos de la DGT, dos de cada tres sanciones impuestas en vías interurbanas están relacionadas con el exceso de velocidad, y este factor está presente en casi el 20 % de los accidentes con víctimas.
Inhabilitación para conducir: las infracciones más graves pueden conllevar la suspensión temporal o la retirada del permiso de conducir. Además, las sanciones impuestas en un Estado miembro de la UE pueden ser reconocidas en otros países europeos, dificultando que los conductores eludan las consecuencias cambiando de país.
La responsabilidad depende del país. En algunos países europeos, la sanción se dirige directamente al conductor. En otros, la notificación llega inicialmente al propietario del vehículo, que suele ser la empresa. En estos casos, la compañía debe identificar al conductor responsable dentro del plazo establecido. Si no lo hace, puede enfrentarse a sanciones adicionales, que en algunos países pueden resultar considerablemente más elevadas que la multa original. Una vez identificado el conductor, este deberá asumir las sanciones correspondientes, incluidas multas, pérdida de puntos o la retirada del permiso de conducción.
Sí. En determinadas circunstancias, una empresa puede ser considerada responsable si no adopta las medidas necesarias para garantizar una conducción segura. En toda la UE, las empresas deben proteger a su personal. Esta obligación proviene de la normativa europea (Directiva 89/391/CEE). Los tribunales pueden considerar responsable a una empresa si los vehículos no se mantienen correctamente, si los controles de los conductores son insuficientes o si los horarios presionan a los conductores para que superen los límites de velocidad. Cada país aplica esta normativa de forma diferente. Italia, por ejemplo, cuenta con su propia ley de responsabilidad corporativa (Decreto 231/2001), que puede aplicarse directamente a fallos de este tipo.

Las multas representan solo una parte del problema. El exceso de velocidad también genera costes indirectos que pueden afectar significativamente a la rentabilidad de una flota. Estos son algunos de los costes a los que se enfrentará su empresa si sus conductores infringen la ley:
Los costes del exceso de velocidad
Aumento de las primas de seguro: el seguro de flotas ya supone un gasto importante para cualquier empresa. Cuando los conductores acumulan infracciones por exceso de velocidad, las aseguradoras perciben un mayor riesgo, lo que puede traducirse en un incremento de las primas.
Mantenimiento del vehículo: circular a altas velocidades desgastan los motores, los neumáticos, los ejes y los frenos. Un exceso de velocidad frecuente implica reparaciones y costes de mantenimiento más frecuentes.
Consumo de combustible: a mayor velocidad, mayor consumo de combustible. Según el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte, un vehículo que circula a 120 km/h consume aproximadamente un 20% más de combustible que uno que circula a 100 km/h. En una flota de gran tamaño, este sobrecoste puede ser considerable.
Los costes de los accidentes
Costes de remolque: tras un accidente, el vehículo debe ser retirado de la vía. Aunque el remolque de un turismo o una furgoneta suele tener un coste asumible, la recuperación de un vehículo pesado puede resultar significativamente más cara.
Reparaciones del vehículo: los costes de reparación pueden ser elevados. Reclamarlos al seguro suele hacer que la prima de la flota aumente todavía más.
Sustitución del vehículo: en algunos casos, los daños son tan graves que el vehículo no puede repararse. Cuando esto ocurre, la empresa debe asumir el coste total de su sustitución, además de los posibles perjuicios derivados de la interrupción de la actividad.
El comportamiento de los conductores no siempre está bajo su control, pero existen formas de reducir el exceso de velocidad en los vehículos de empresa. Entre ellas se incluyen las cámaras para vehículos, la localización de flotas, los limitadores de velocidad y el establecimiento de plazos realistas.
Instale cámaras para vehículos: las cámaras para vehículos son una de las formas más eficaces de mejorar el comportamiento de los conductores, y las aseguradoras suelen ofrecer mejores condiciones a los vehículos que las llevan instaladas. Las cámaras orientadas a la carretera controlan el comportamiento al volante, mientras que las cámaras que también graban al conductor detectan distracciones o signos de fatiga. También son útiles para respaldar reclamaciones al seguro cuando el conductor no es responsable de un accidente.
Localice su flota: los sistemas de seguimiento GPS permiten controlar rutas, kilometraje, consumo de combustible e historial de trayectos. Si un conductor supera los límites de velocidad o incumple las normas de circulación, el sistema puede detectarlo en tiempo real, lo que le permite actuar antes de que la situación se agrave.
Utilice limitadores de velocidad: un limitador de velocidad restringe la aceleración del vehículo al alcanzar un límite establecido. Esto ayuda a prevenir el exceso de velocidad en carreteras y autovías, aunque no evita necesariamente infracciones en zonas con límites más bajos, como las calles residenciales.
Establezca plazos adecuados: la presión del tiempo es una causa habitual del exceso de velocidad. Los plazos ajustados llevan, sin querer, a que los conductores aceleren cuando pueden. Planificar los trayectos de forma realista ayuda a fomentar una conducción más segura.

Las multas por exceso de velocidad no son el único problema al que se enfrenta una empresa cuando sus conductores superan los límites establecidos. Adoptar medidas preventivas puede ayudar a reducir el consumo de combustible, los costes de mantenimiento y el riesgo de averías o reparaciones imprevistas.
Sin embargo, no debería quedarse ahí: si ha detectado que sus conductores superan los límites de velocidad, es posible que existan otros malos hábitos de conducción de fondo que también deban abordarse.

La localización GPS de Kinesis le avisará cada vez que uno de sus vehículos supere el límite de velocidad. Hable con nuestro equipo para saber cómo podemos ayudarle a supervisar el rendimiento de los conductores.